Una empresa agroindustrial necesita financiar una planta de procesamiento móvil. Un contratista minero requiere equipamiento especializado que solo fabrica un proveedor en Europa. Los dos casos y otros más similares tienen algo en común: cuando buscan financiamiento, la respuesta habitual es; «ese activo no lo financiamos».
El leasing financiero no bancario ofrece una alternativa para estos escenarios. A diferencia de la banca tradicional, la oferta tradicional se concentra en categorías conocidas: vehículos, maquinaria estándar, equipos de computación, inmuebles comerciales. Las empresas de leasing no bancarias pueden evaluar activos caso a caso, sin limitarse a categorías predefinidas.
Qué son los bienes no tradicionales en leasing
Los bienes no tradicionales son bienes de capital, que siendo funcionales y generadores de valor, no forman parte de las categorías estándar que financia la mayoría de las instituciones: como los vehículos convencionales, maquinaria de marcas masivas, inmuebles comerciales típicos y equipos de computación genericos.
Ejemplos concretos de bienes no tradicionales financiables vía leasing:
- Contenedores habitables o adaptados para uso comercial
- Maquinaria agroindustrial especializada (procesadoras, clasificadoras, embaladoras)
- Equipos de energía renovable: paneles solares, aerogeneradores, sistemas de almacenamiento
- Estructuras móviles para faenas, eventos o proyectos temporales
- Equipamiento médico o dental de nicho
- Tecnología industrial específica para sectores como minería, pesca o forestal
El factor común es que estos activos no tienen un proceso de evaluación estandarizado en la banca. Su valor, depreciación y potencial de recuperación requieren análisis individual. Que muchas veces depende del análisis de riesgo y factibilidad que se le haga al cliente / deudor que lo solicita.
Por qué importa el mercado secundario en la evaluación de riesgo
Cuando una institución financiera evalúa un leasing, considera qué ocurre si el cliente deja de pagar. En ese escenario, el activo vuelve al financista. La pregunta clave es: ¿puede venderse ese activo para recuperar la inversión?
Aquí entra el concepto de mercado secundario profundo. Un mercado secundario es el espacio donde se transan activos usados. Cuando ese mercado es «profundo», significa que hay demanda activa y constante por ese tipo de bien. Los vehículos trabajo livianos, por ejemplo, tienen un mercado secundario muy profundo: siempre hay compradores, los precios son predecibles y la liquidez es alta.
Los bienes no tradicionales operan distinto. Un equipamiento fotovoltaico tiene demanda, pero el mercado secundario es mucho más acotado. Una máquina procesadora de berries tiene compradores específicos en un segmento particular. Un contenedor adaptado para oficina móvil requiere encontrar un comprador con esa necesidad puntual. Mientras el bien sea más especifico y con cualidades particulares, su mercado secundario es más restringido.
Esto explica por qué la banca tradicional tiende a evitar estos activos: su modelo de evaluación de riesgo está diseñado para bienes con mercado secundario profundo y estandarizado. Una empresa de leasing no bancaria puede asumir este análisis porque tiene flexibilidad para evaluar el activo en su contexto real: quién lo usa, cómo genera ingresos, qué alternativas de venta existen en su segmento específico y el proyecto de valor que conlleva este activo.
Marco regulatorio del leasing no bancario en Chile
El leasing financiero en Chile opera bajo las normas generales de arrendamiento del Código Civil. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) regula las operaciones de instituciones bancarias a través del Capítulo 8-37 de su Recopilación Actualizada de Normas, que establece parámetros para contratos de leasing de bienes de capital, viviendas y bienes muebles durables.
Las empresas de leasing no bancarias operan con mayor flexibilidad en la selección de activos financiables. Esta característica permite estructurar operaciones adaptadas a proyectos específicos, donde el análisis del activo y del flujo de negocio del cliente determina la viabilidad, más allá de categorías predefinidas.
Cómo funciona un leasing de bienes no tradicionales
El proceso comienza con la presentación del proyecto. El cliente identifica el activo que requiere y presenta su plan de uso: para qué lo necesita, cómo generará ingresos, cuál es el plazo operativo proyectado.
La empresa de leasing evalúa el activo considerando su valor de mercado, su potencial de recuperación (incluso en mercados secundarios acotados), y el perfil crediticio del arrendatario. En bienes no tradicionales, esta evaluación requiere conocimiento del sector donde opera el cliente.
Una vez aprobada la operación, la empresa de leasing adquiere el bien y lo entrega en arrendamiento financiero. El arrendatario paga cuotas periódicas durante el plazo acordado. Al término del contrato, puede ejercer la opción de compra por un valor residual previamente definido, renovar el contrato o devolver el activo.
Ventajas tributarias del leasing financiero
Las cuotas de leasing financiero constituyen gasto para efectos tributarios, lo que reduce la base imponible del arrendatario. El IVA se difiere en el pago de cada cuota, representando un menor costo financiero al no pagarse intereses sobre este impuesto. Las operaciones de leasing tampoco generan impuesto de timbres y estampillas, lo que representa un ahorro directo respecto al crédito tradicional.
Nuestro enfoque: el proyecto define la evaluación
En Grupo THR financiamos bienes no tradicionales con un criterio claro: analizamos primero el proyecto y al cliente. Cuando una empresa presenta una necesidad de equipamiento que no encaja en categorías estándar, estudiamos la operación completa. Evaluamos el activo, su aplicación, el flujo proyectado, la experiencia y el contexto del sector donde opera el cliente.
Este enfoque nos permite atender requerimientos que otras instituciones declinan. La flexibilidad operativa de una empresa no bancaria, combinada con conocimiento de industrias productivas, habilita soluciones de financiamiento donde el mercado convencional encuentra limitaciones.
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Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el leasing bancario y el leasing no bancario?
El leasing bancario opera bajo regulaciones más estrictas de la CMF y trabaja con categorías de activos predefinidas. El leasing no bancario tiene mayor flexibilidad para evaluar bienes caso a caso, lo que permite financiar activos que no encajan en los catálogos estándar de la banca.
¿Qué requisitos debo cumplir para solicitar un leasing de bienes no tradicionales?
Se requiere presentar el proyecto con información clara: descripción del activo, plan de uso, proyección de ingresos y plazo operativo. Además, se evalúa el perfil crediticio de la empresa y su capacidad de pago. Cada caso se analiza de forma individual según el tipo de bien y el sector donde opera el cliente.
¿Puedo financiar un activo usado mediante leasing no bancario?
Sí, es posible financiar activos usados. La evaluación considera el estado del bien, su vida útil remanente, su valor de mercado actual y las condiciones del mercado secundario en su segmento. La tasación y el análisis técnico del activo forman parte del proceso de aprobación.
¿Qué sucede al término del contrato de leasing?
Al finalizar el plazo acordado, el arrendatario tiene tres opciones: ejercer la opción de compra pagando el valor residual definido en el contrato, renovar el leasing bajo nuevas condiciones, o devolver el activo a la empresa de leasing.
Fuentes de referencia:

